viernes, 1 de febrero de 2008

Iglesia y Estado socialista... volvemos a la II Rep!

COMUNICADO

Comunicado del PSOE en respuesta a la nota de la Conferencia Episcopal sobre las elecciones

Respuesta de la dirección socialista a la jerarquía eclesiástica

 

31 Enero 08

"Cualquier organización tiene derecho a expresar sus preferencias políticas. Si los obispos quieren apoyar al PP, están en su derecho de hacerlo. Al fin y al cabo, los obispos y los dirigentes del PP se han pasado toda la Legislatura manifestándose juntos en contra de las leyes de derechos civiles que ha aprobado el Parlamento. El PP ha secundado las posiciones del sector más duro de los obispos y ahora el sector más duro de los obispos apoya al PP.

Lo que es inmoral es que los obispos, como el PP, utilicen el tema del terrorismo para hacer campaña electoral. Si no hay que votar a los partidos que han dialogado con ETA, no hay que votar a nadie porque ningún partido cumple ese requisito. Con ese criterio, no se hubiera podido votar a Adolfo Suárez, ni a Felipe González, ni a José María Aznar. Todos ellos dialogaron con ETA e incluso alguno de ellos, como Aznar, con un obispo como intermediario. Es, por tanto, un argumento hipócrita y malintencionado

La inmensa mayoría de los españoles, católicos y no católicos, defienden el Estado constitucional, y defienden una sociedad laica, en la que cada persona tenga derecho a vivir según sus propias ideas y creencias sin que nadie imponga su doctrina a los demás. Es evidente que los obispos que han firmado ese comunicado no creen en esa sociedad. Por eso están tan lejos de la sociedad española de hoy. "

 

fuente: http://www.psoe.es/ambito/saladeprensa/news/index.do?action=View&id=174139

En Cataluña se ha aprobado un proyecto de ley por el cual para celebrar la misa o para hacer congregaciones religiosas habrá que tener autorización del Ayuntamiento de turno ¿Y la libertad de culto?...

Aquí el PSOE dice que no se podría votar a partidos que no hallan dialogado con ETA ¿Unión, Progreso y Democracia, Ciudadanos, Falange Auténtica, Innovación Democrática...? y un largo etc. no han dialogado con ETA, ni lo harán, y menos engañando al PP y a la ciudadanía.

Además acusan a la Iglesia de Cristo de ser del PP, a mi me da que los del PP son Católicos y no al revés... Además dicen que Aznar dialogo con ETA, cuando lo que hizo es exponer los puntos para un posible dialogo, Euskadi ta Askatasuna  exigió Nafarroa y otras cosas ya sabidas por todos y Aznar dijo que tururu.

Recordemos que durante la II República, NO durante la Guerra Civil, los gobiernos izquierdistas oprimían la libertad de culto, profanaban tumbas, prohibían la libertad de elección de educación por parte de los padres, mataban a todo cura andante!!! Nos vamos acercando a eso.

martes, 29 de enero de 2008

400 leuros a todos los que declaren!!!

 

Zapatero anuncia una revolucionaria propuesta fiscal, regalara 400 leuros a todos aquellos que declaren, los que estén exentos de declarar, que son los que menos recursos económicos tienen, pues que ahorren y... ¡AJO Y AGUA!. La verdad es que la medida es socialista y progresista de verdad, si tomamos como modelo de tal socialismo al PSOE & CIA. Si tomamos como modelo a Julián Besteiro, Indalecio Prieto o a Carlos Hugo entonces la cosa cambia. No es una medida progresista ni socialista, el socialista intenta que los más desfavorecidos salgan a flote y que halla un reparto justo de la riqueza nacional, esta medida rompe con estos puntos socialista.

Intenta comprar votos de la alta burguesía española, de eso no cabe duda... Capitalismo salvaje más que socialismo me da a mi, pero claro ese es el socialismo desde época de Paulino Iglesias, siempre a los verdaderos socialistas se les ha apartado del partido y hoy por hoy lo siguen haciendo, y lo seguirán haciendo por que el PSOE no es un partido socialista. Como ha dicho LlamazarES rojo y verde: " vendamos las joyas de la abuela y tiremos la casa por la ventana".

 

logo-noalpsoe

¡Yo propongo un kilo de naranjas y otro de manzanas al que declare! y el que no declare... que adelgace. (el Sr. Rajoy lo puede poner en su programa si quiere, así compra votos entre los comedores de frutas)

Si, tenemos la educación que nos merecemos...

¿Tenemos la (pésima) educación que nos merecemos?

Vergüenza en la fiesta de Santo Tomás


Hoy, cuando escribo estas líneas, es 28 de enero, fiesta de Santo Tomás de Aquino. Y lo que voy a relatar me ocurrió hace unos años –concretamente, en 2003-, precisamente un día de Santo Tomás, cuando daba clases de Filosofía en un instituto de secundaria de la Región de Murcia cuyo nombre, piadosamente, vamos a omitir. No se trataba de un instituto de nueva creación ni situado en una zona deprimida, sino que podríamos decir que, en el ranking oficioso de la enseñanza regional, gozaba de un cierto pedigrí académico. De modo que, cuando me destinaron a él, creí que tal vez allí me encontraría con un ambiente mejor que el que había conocido en otros centros. No tardé mucho en irme desengañando.

Antonio Martínez

Pero, como a uno le cuesta perder del todo la ilusión, cuando llegó enero y se aproximaba la festividad de Santo Tomás, decidí ofrecerme para dar una conferencia ese día bajo el título “Santo Tomás y el sentido de la vida”. La reacción de la jefa de estudios tras oír mi propuesta fue de lo más revelador: por supuesto, no podía decirme que la idea le pareciera mal; pero su rostro delataba una mezcla de sentimientos entre los que destacaban la sorpresa, el disgusto y la contrariedad. Mi compañera me miró como si estuviera contemplando a un extraterrestre. ¿Dar una conferencia sobre Santo Tomás el día de Santo Tomás? Una perspectiva extemporánea, desacostumbrada, embarazosa. ¡Con lo bien organizadas que teníamos las actividades de ese día: tres tonterías para que los críos que vengan estén un rato entretenidos, y enseguida todos a casa! ¿Cómo se le habrá ocurrido al pavo éste de Filosofía meterse en el fregado de dar una conferencia?

Pero bueno: el caso es que mi conferencia se incluyó en el por otra parte magro programa de actividades de la jornada. Llega el día 28 y hete aquí que, con mis folios bajo el brazo, me planto en la puerta del salón de actos del instituto. Son las diez de la mañana, hora fijada para el evento. Puerta cerrada: nadie viene a abrirme. Diez y cuarto. Diez y veinticinco. Vista la situación, emprendo la búsqueda del director, a ver si tiene la llave. Finalmente, doy con él y me abre la puerta. Entro y compruebo que no se ha preparado absolutamente nada: ni mesa, ni silla, ni botellín de agua, ni micrófono ni nada de nada. Se improvisa de cualquier modo lo necesario. Y el director, que debía hacer una pequeña presentación del acto, improvisa también unas palabras: tampoco él se ha preocupado ni de escribirse un par de notas en un folio. Concluida tan poco edificante introducción, procedo al fin a leer ante mi auditorio el texto de mi conferencia.

“Mi auditorio”…; es un decir. Por todo público, tengo a cinco o seis alumnos míos y sólo a dos profesores. Tal vez piense el lector que mis otros compañeros estarían encargándose de otras actividades de la jornada y que por eso no pudieron asistir. Pero no: me consta sin lugar a dudas que, mientras yo daba mi conferencia, la gran mayoría de los profesores que estaban aquella mañana en el centro se encontraban… en la cantina. Sí, han leído bien: en la cantina del instituto. Un profesor da una conferencia en la festividad de Santo Tomás y sus compañeros le hacen el insuperable desprecio de preferir la relajada charleta en torno a un cortado, un carajillo, una buena tostada de tomate y, ya que hoy es día de fiesta, hasta un trozo de tarta de manzana. Mientras tanto, el conferenciante, que experimenta una infinita vergüenza ajena ante el desarrollo de los acontecimientos, avanza, pese a todo, a través de sus folios. En esto que dos profesoras despistadas pasan por la puerta del salón de actos y se asoman a ver qué se está diciendo dentro. Escuchan un fragmento de la conferencia y ven que aquello está interesante: que no es ningún rollo pseudo-erudito sobre filosofía medieval. Entonces, se acercan a la cantina a ver si se traen a alguna otra compañera. Pero, entretanto, la conferencia termina. Y termina también una de las situaciones más vergonzosas que me ha tocado vivir. Mientras tanto, y como se acerca el mediodía y el instituto va a dar una comida gratis –paella- en la antedicha cantina, afluyen al instituto, atraídos por el aroma de las gambas y la magra de cerdo, numerosos profesores que esa mañana no se habían dignado aparecer por el centro. Ya se sabe que la manduca es la manduca y que posee un poder de convocatoria insuperable.

Entre nihilismo y fatalismo

En realidad, y según mi experiencia, mis compañeros de aquel instituto no son mucho peores que los de cualquier otro. Antes y después de aquella conferencia he conocido, en otros centros, situaciones análogas, algunas de ellas verdaderamente sangrantes. Situaciones que han tenido como protagonistas a profesores que, siendo pro-Logse o anti-Logse, coincidían en un punto decisivo: una especie de nihilismo educativo y fatalismo vital que ya no concibe la enseñanza como una alta misión del espíritu, sino como una actividad mecánica que, con ordenadores o sin ellos, no aspira a tocar las fibras íntimas del alma del alumno. Lo importante es aguantar como se pueda de ocho de la mañana a dos de la tarde, de lunes a viernes. Comprobar cómo caen este año los puentes en el calendario. Que lleguen rápido las vacaciones. Que se acabe el curso. Que nos reduzcan todavía más las horas lectivas. Y que –reivindicación sindical esencialísima- se mantenga la jubilación Logse a los 60 años. Fuera de este horizonte, ya no parece existir nada más.

Por supuesto, hay profesores que se rebelan contra tal estado de cosas; pero son los menos. También es cierto que, con el ambiente que existe hoy en las aulas de la ESO y del Bachillerato, hay motivos para comprender de sobra la desmoralización del profesorado. Pero tales motivos no lo justifican ni lo disculpan todo. Una pasividad culpable y un cobarde conformismo constituyen hoy la regla general. Aunque, en realidad, dentro de una sociedad como la nuestra, que atraviesa una tan escandalosa crisis de valores, ¿por qué iban a ser los profesores una excepción? No sé si en toda España, pero al menos en Murcia la jornada de actividades de Santo Tomás ya no se celebra –como sería lógico- el propio 28 de enero, sino un día antes, y se deja el 28 como día sin clase. A mí esto siempre me ha parecido prueba de una caradura impresionante. Y, también, síntoma de una profunda degeneración colectiva. La misma que afecta hoy a todo nuestro tejido social y que provocó que, hace unos años, aquel día de Santo Tomás de Aquino, en un instituto murciano que supuestamente puede presumir de cierta solera, se convirtiera en una jornada de infinita vergüenza.

fuente: http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=1515