Uno de los puntos flacos del Sr. Zapatero viene a ser la nula intención de que España deje esta democracia teórica, delegatoria, indirecta en definitiva y llegue a ser una democracia directa, participativa, en la que los ciudadanos tengamos algo que decir. Este presidente del gobierno debe de pensar, muy inequívocamente, que una democracia es un simple voto entregado en un urna cada cuatro años, debe pensar que política es lo que ocurre al rededor de la fecha de las elecciones generales o de cualquier otra índole. En realidad una democracia es la continua participación del ciudadano en lo que concierne al Estado y al Poder, ya que en una democracia el poder quien lo tiene es el ciudadano, y no delega, solo elige quien puede manejar mejor ese poder.
Esta claro que tras el Tratado de Lisboa, que no será votado por los ciudadanos, la Unión Europea y las legislaciones de cada Estado,entre ellos España, han dado un raquetazo a la participación ciudadana. Pero en el referéndum a la Constitución Europea - por cierto, nefasta - el Señor Presidente realizó una votación no vinculante, así que en realidad lo mismo daría que saliese si o no, cuando el que tenia la última palabra era el Congreso de los Diputados, los políticos que se creen dueños de un poder que no les corresponde ni ahora ni nunca.
FIRMA LA PERICIÓN PARA UN REFERENDO PARA EL TRATADO DE LISBOA
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